DOS RELATOS BREVES

TRAS EL ESPECTÁCULO... el público era brutalmente asesinado y sus cadáveres usados como marionetas para el siguiente pase. Los cuerpos empleados en el número anterior eran descuartizados y servidos como aperitivo para los próximos asistentes.

Nadie entraba en la carpa sin saber lo que ocurriría al terminar, pero todos aceptaban gustosos las condiciones pues sabían que lo que verían allí no podría compararse con nada que hubiesen visto antes.

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LA PROYECCIÓN HABÍA SIDO UN ÉXITO.

Al encender las luces el inevitable aplauso no se hizo esperar, coros de vítores acompañaron. Los sonidos se acoplaron en un gran muro de ruido que no mermaba u oscilaba su intensidad, se mantenía en una inquietante constancia, al poco ni siquiera pareciendo la suma de una multitud de ruidos desacompasados y siendo algo más cercano a un bramido mecánico e inhumano.

El sonido fue adquiriendo nuevas texturas; los aplausos estaban durando tanto que las palmas de las manos de los asistentes comenzaban a despellejarse alterando la acústica, los vítores se iban desgarrando en las gargantas... Pero eso no era motivo para cesar la alabanza. 

Siguieron los músculos desgarrados por la repetición, huesos fracturados por los insistentes impactos, cuerdas vocales destrozadas apenas capaces de mantener un fino hilo de voz... poco importaba, aunque el sonido cambiase, la intensidad no se reducía y continuaba hasta que el público golpeaba bultos de carne y materia ósea entre sí, sólo detenidos cuando sus miembros se volvían una papilla incapaz de la tarea...

... Sí, la proyección había sido todo un éxito.

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